Gary «Angry» Anderson, vocalista de los imprescindibles Rose Tattoo, acaba de dejar este mundo a los 79 años. El staff de SPD le rinde sentido homenaje:
OscarFS says …
Un recuerdo para su disco «Southern Stars (1984)». Dentro de las portadas ilógicas y de conceptos absurdos de la decada de los 80’s, este álbum se disputaría un lugar de honor entre las mismas.
Al margen de eso, representa un evolutivo de una banda en problemas, y que aplicó un sonido que intentó adaptarse a los tiempos. Eso no impide que mantenga el pulso y que incluya uno de sus mejores temas, «The Radio Said Rock n Roll is Dead».
Txema says …
Mi canción favorita de Rose Tattoo es «Nice Boys». Podría hacerme el entendido y decir que descubrí este tema al oír el disco de debut de 1978, pero no fue así. Lo descubrí gracias a Guns N’ Roses cuando reeditaron su EP en directo «Live like a suicide» dentro de»Lies» (1988), y, en aquellos tiempos, cuando tus ídolos hacian una versión te preocupabas de investigar y saber mas de esa banda.
Y así fue como descubrí a esta de panda de forajidos australianos con su pequeño y tatuado frontman gruñendo himnos taberneros para bandas de motoristas, que pesar de ser muy reconocidos a nivel underground siempre han vivido a la sombra de sus paisanos y leyendas (AC/DC).
Pichemos cualquier disco de Rose Tattoo, no tienen ninguno malo, en honor del bueno de Angry Anderson y brindemos porque se esté tomando esa pinta pendiente con su colega Pete Wells, Bon y Malcolm.
Sammy Tylerose says …
Seguramente, como le ocurrió a Txema, y a la mayor de parte de la población del hemisferio norte, mi primera toma de contacto con la música de Rose Tattoo fue vía el «Nice Boys» de GN’R. Pero no rompamos la magia.
Situemos el big bang en aquel día en el que VH1 emitió el clip de unos tal Keel. Ambientado en un far west de cartón piedra, aquellos cinco cuatreros partían la pana con un tema alucinante llamado «Rock N Roll Outlaw». Automáticamente puse a Keel en un pedestal, ignorando, novato de mí, que aquello era una versión. Versión que, vista en perspectiva, era un poco chapucera. Mejor la que se cascaron The Answer dos décadas después.
Y si me preguntas por mi canción favorita de Rose Tattoo, me pondrás en un aprieto. «Remedy», con su chulería, su velocidad, el omnipresente y flamígero slide y ese final desbocado a grito de «good time rock n’ roll«, vale un imperio. Y ya que estamos con las covers, que no quede en el olvido la bulliciosa perpetrada por Gluecifer.
Pero, ¿y qué me dices de «Scarred for Life»? El clip que tienes bajo estas líneas, de nuevo mediante algún programa nocturno de VH1, fue mi introducción visual a Rose Tattoo. Como comprenderás, a mis diecialgo, el impacto fue profundo. Lo de esos tíos tan feos, tatuados y enfadados era muy fuerte. Tenían aspecto de haberlas pasado muy putas y, contando con ese título, me figuraba que esa increible canción -atención al alarido espeluznante del instante 2:50, era el relato de sus penurias. A partir de ese instante, Rose Tattoo for life, colegas.
MetalNerd says …
Ahora que con la muerte de Angry todo dios va a sacar del armario los tres primeros discos de Rose Tattoo —y con razón, faltaría más—, yo voy a tirar por donde me sale de la calva y reivindicaré «Pain» (2002), su disco de retorno, y que fue el disco con el que descubrí de verdad a los Tatts.
En ese año de nuestro señor la banda ya llevaba entonces más kilómetros que un taxista de Melbourne y, en lugar de ponerse trascendente, decidieron volver a enchufar los amplis y repartir hostias. Es un disco que mantiene el tipo de principio a fin (lo acabo de escuchar, eh, no hablo de memoria) y eso que contiene 16 cortes. Sin bajones, sin mariconadas, y con el culo suficientemente pelado como para saber que el rock’n’roll no necesita reinventarse cada martes.
“Black Magic”, “No Mercy”, “17 Stitches”, “Satan’s Eyes” o ese glorioso cierre con “One More Drink With The Boys” son dinamita de la buena. Riffs, slides, mugre aussie y Angry berreando como si le debieran dinero desde 1976. Pain fue mi puerta de entrada a los Tatts y, visto lo visto, menudo hostión de puerta. Angry, cabrón, qué manera de dejarla abierta.