Ahora que comprar discos por correo a USA -antaño algo sumamente fácil y barato- es misión imposible entre costes de envío astronómicos y aranceles, tener a un hombre en la tierra del Tío Donald es un puntazo.
Si eres de la SPD Army conocerás de sobras a Derek Phillips, tantos años rockeando en Les Corts y desde hace un lustro animando la escena de Portland, Maine.
Se le añora, pero al menos tenerle allí tiene una ventaja. Es nuestro dealer de material norteamericano. Por una parte, la música allí es notablemente más barata que aquí -y eso que los sueldos son mucho más altos- y, por otra, hay bandas independientes que nos encantan cuyos discos sólo se pueden comprar en unas giras que no cruzan el charco.
Cuando Derek nos visita un par de veces al año, cual Santa Claus con tupé, reparte la mandanga que le hemos encargado.
Como complemento al post que él publicó ayer sobre sus últimas compras en Bull Moose -su tienda de referencia en Maine-, veamos que nos trajo en la saca este verano:
MetalNerd

¿Negarme el placer de comprar dos novedades a precio de serie media? ¡Ni en cien vidas, amigo! Lo último de Buckcherry y Alice Cooper bien merecen estar en mis estantes uno o dos años antes de lo que, en condiciones normales, hubiesen tardado en llegar.
De «Roar Like Thunder» ni siquiera he escuchado una sola nota, pero no lo necesito. Después de 10 discos en los que prácticamente Buckcherry nos han ofrecido lo mismo (hard-rock festivo y baladas ñoñas), ¿quién espera un giro radical en su sonido? Pues eso.

Y si ése no te parece un argumento de peso, qué te voy a contar de mi shock-rocker favorito… Su anterior «Road» (2023) sigue sin convencerme, y el que le precedió, «Detroit Stories» (2021), tardó varios meses en acabar haciéndose un hueco en mis oídos, pero he renovado mi fe a sabiendas que el Group is back, y que varios preceptores de confianza lo han aúpado como lo mejor que ha publicado The ‘Coop en años. No necesito más.
Todavía no los tengo en mis manos, por lo que no puedo dar una opinión de lo que contienen, pero, por una vez en la vida, voy a esperar a tenerlos en formato físico para darles las escuchas que se merecen. Fuck MP3, fuck Spotify (y similares), y fuck Youtube.
Andreu from Sabadell

Si me comparo con el resto del staff, no soy un comprador “compulsivo” de material discográfico. Pero cuando uno tiene un colega (Derek) que vive al otro lado del charco y que siempre que puede viene a visitarnos, pues hay que aprovechar para lanzarle alguna que otra comanda de lanzamientos discográficos que son difíciles de ver por aquí, o que por precio no merecen el dispendio económico.
En mi caso, focalizado en la discografía de Robert Jon & The Wreck, conseguí
a un buen precio (46 euros ): “Red moon Rising” (2024), “Ride Into The Light (2023) y el directo “Live At The Ancienne Belgique” (2023), doble por cierto.
Derek para la próxima visita “Heartbreaks & Last Goodbye” y el nuevo de
Whiskey Myers.
Sammy Tylerose

Fíjate bien en la pegatina que adorna la portada de «Roar Like Tunder». Haz un zoom si hace falta. Sí, ¡7,97 dólares! Al cambio de hoy, ¡6,79 euros! ¿Te imaginas las novedades a ese precio en España?
Ese precio da que pensar. Es increíble lo barata que es la música en formato físico en USA, pero también es increíble lo poco que debe ganar Josh Todd con sus discos. Si su trabajo recién publicado se vende a 6,79 €, ¿cuánto debe ingresar él por unidad? No me extraña que Buckcherry estén inmersos en un never ending tour.
A parte de por su imbatible precio, hice el encargo a Derek por qué, por absurdo que parezca, transcurridas dos semanas de su publicación en plataformas, el disco no estaba disponible en tiendas barcelonesas ni en el puto Amazon.
Lo de Momma, con su indie grungie, roza el larguero del guilty pleasure, por qué cuando se ponen lánguidas y ñoñas hay que tragar saliva, pero su vena rockera, que las transforma a menudo en unas Veruca Salt de la generación … ¿cual toca ahora? … pues eso, que me tienen ganado.

Entrando en terrenos pantanosos, tengo un crush importante con Etta Friedman, aka la canija de la banda, lo que a priori es absurdo, ya que es abiertamente lesbianísima, pero es un hecho. Y a menudo me imagino a Hannah Einbinder -Ava en «Hacks», ganadora hace unas horas del Emmy a la mejor actriz de reparto en comedia y quien tuvo los ovarios de decir en su discurso lo que nadie más se atrevió a decir- escuchando a Momma y compartiendo mi crush con Etta. Y sí, Hannah, a priori en las antípodas de mi prototipo de mujer y queer declarada, también me mola mucho. Lo consultaré con el especialista.

Estooo … sí, los inencontrables. Son bandas autogestionadas y no cuentan con sello, así que sus LPs no están ni en las tiendas americanas. Sólo se pueden comprar en sus conciertos. Shows, que, afortunadamente, Derek no se pierde. Ace Monroe y The Band Feel. Respectivamente, los Aerosmith y los Blind Melon meets Led Zep de la generación que toca ahora. No estamos hablando de cuarentones que piden permiso al jefe y a la familia para dedicar un rato a su hobby (la banda). Estos tíos probablemente echaron su primer polvo en la presente década y tienen muchísima hambre. Debo ser el único motivado en este país que tiene sus discos en -un cutrísimo, funda de cartón y punto- formato físico:
