En 2025 he visto la tele. Tras terminar de redactar este post y chequear su dimensión, ¡más de lo que pensaba!
A continuación, un resumen de lo que han visto mis ojos, diferenciando entre chascos, buenos entretenimientos y la crème de la crème:
Decepciones
«Task» (HBO) no es mala. De hecho, si llega a mantener el nivel mostrado en los dos primeros episodios, hubiese ido directa a mi podio anual. Pero dadas las expectativas generadas, la gran apuesta noir de la plataforma en año de hiato de «True Detective«, termina decepcionando. Esas escenas de acción propias del «Equipo A» y una resolución poco convincente terminan torciéndote el morro. Además, en uno de los teasers prometían «Patience» de GN’R y, salvo error por mi parte, no terminó sonando en su BSO. Eso sí, como dijo una tertuliana de RAC1, «mañana mismo me casaría con Mark Ruffalo«. Qué grande es ese hombre.

Aunque para chasco gordo, el sufrido con «Alien Earth» (Disney+). Tras un par de capítulos iniciales excelentes que te hacen creer que estás ante the next big thing, la serie termina siendo una mierda pinchada en un palo, con más relleno que el tramo central de una temporada de «Lost«, y una trama que no sabe que hacer con los personajes más allá de pasearlos arriba y abajo del complejo científico. Muy doloroso ver al xenomorfo convertido en mascota.

Y para DECEPCIÓN mayúscula, la segunda entrega de «El Pacificador«. Hasta al punto de pillar manía al personaje y a la serie. El leit motiv de la temporada es un absurdo e impostado romance entre Peacemaker y Harcourt, ahí lo dejo. Lamentable tener a John Cena llorando episodio tras episodio por que la rubia le da calabazas. Por si fuera poco, el hair metal, omnipresente el primer año, cae en la irrelevancia. Lo intentan arreglar trayendo a Nelson en los últimos compases de la temporada, pero no cuela.

Dejaron buen sabor de boca
«Cobra Kai» (Netflix) llegó a su fin con su sexta temporada y vaya penita. Después de tanto tiempo, Daniel LaRusso y Johnny Lawrence, así como sus discípulos y sus archienemigos, eran como de la familia. Con todos sus defectos, los piques entre los dojos del Valle de San Fernando ha dejado huella en casa. A ver si retomo un post relacionado con la serie que creo que os gustará.

De «Stranger Things» (Netflix) tengo pendiente el último episodio. He sido benevolente con sus deslices argumentales y me lo he pasado medianamente bien con el minutaje previo de su temporada final. No echaré de menos a Hawkins, pero el viaje ha sido bonito.
«The Beast in Me» (Netflix) empieza bien y termina mal, muy mal. Es un thriller cutrillo. Pero tiene a Claire Danes, quien, además de tener el plus de compartir año de nacimiento con un servidor -es absurdo, pero eso hace que la sienta más cercana-, goza de mi admiración eterna por su década en «Homeland«. De hecho, su personaje en esta serie es como si la agente Carrie Mathison si hubiese metido a escritora. La (involuntaria) continuidad es total.

«Entrepeneurs» (Disney+) es una divertida y modesta traslación a la pequeña pantalla de los cortos de 1 minuto que Pantomima Full llevan años colgando en Youtube. Focalizados en ridiculizar el mundo del coaching, el coworking, la empreneduría y demás, a poco que conectes con el modo de hacer de este dúo, las risas están garantizadas.

Sin llegar a la excelencia de títulos como «Patria«, «Querer» o «Antidisturbios«, hitos de nuestra TV que miran de tú a tú a cualquier clásico anglosajón que tengas en mente, Movistar+ sigue generando material de gran nivel. De su oferta, he disfrutado de «Yakarta«, drama social con el inefable Javier Cámara y su look a lo Vicente del Bosque, y «Anatomía de un Instante«, radiografía del golpe de estado del 23-F con un excelente trabajo actoral.

«Duster» (HBO) mereció mejor suerte. Las movidas criminales setenteras del melenas Josh Holloway (Sawyer de «Perdidos«), sin ser nada del otro mundo y a pesar del sello blanqueador de J.J. Abrahams, eran la mar de entretenidas. Con gusto hubiese visto una segunda temporada.

La rumana Anamaria Vartolomei es mi musa del año por su papel de la libertina Isabelle de Merteuil, puro sexo y fuego, en «The Seduction/La Marquesa de Merteuil» (HBO), adaptación francesa de «Las Amistades Peligrosas«. Sólo por ella, vale la pena tragarse los 6 episodios del folletín.

No acabo de tener claro cual es el sabor dejado por «The Chair Company» (HBO). Y es que Tim Robinson, su creador y protagonista, es un tío muy raro, desagradable en no pocas ocasiones -al menos como actor- y su serie es surrealismo puro, un WTF en toda regla. Pero si la terminé viendo entera, por algo será.

«It – Welcome to Derry» (HBO) ha sido la triunfadora familiar de la temporada, posiblemente la única serie que ha provocado que el sofá se quedara pequeño. Como propuesta de terror para adolescentes, la enésima adaptación de Stephen King, es sobresaliente.

La segunda temporada de «The Last of Us» (HBO) ha seguido la tónica de la primera. Sus capítulos buenos son increíbles, puro oro televisivo, pero cuando se pone en plan coñazo, es un espanto. De ahí que no figure en el apartado verde.
La tercera entrega de «The White Lotus» (HBO), si no hubiese existido el maravilloso precedente italiano, seguramente también estaría en mi top personal. Y es que a la temporada tailandesa, aún estando muy bien (siendo generoso, un 8) y contar con un favoritísimo como Walton Googins, le ha faltado la magia de la apuesta siciliana (un 10). Se prevee que la cuarta temporada se desarrolle en la gala Costa Azul.

La mejor mandanga del año
«Hacks» (HBO) ya es un clásico de la comedia norteamericana. El show basado en la relación amor-odio entre la vieja estrella de la comedia Deborah Vance (Jean Smart) y su descarada guionista Ava Daniels (Hannah Einbinder) -entre Globos de Oro y Emmy, entre ambas acumulan ¡8 premios! por su trabajo en esta serie- ha mantenido totalmente el pulso en su cuarta temporada.

La adaptación de «El Eternauta» (Netflix), clásico del cómic argentino, es estupenda. La trama de por sí ya es guapísima, pero es que, además, se nota que la división austral de la gran N ha puesto la pasta necesaria para que el producto luciese y Ricardo Darín … pues ya sabes.

«Adolescencia» (Netflix) estuvo en boca de todos a principios de año. Incluso llegó a ser tema de tertulia en nuestros medios mainstream. Personalmente, considero el hype totalmente merecido. La historia es impactante, esos planos secuencia son asombrosos y Stephen Graham se vuelve a mostrar como el titán que es.

«Pluribus» (Apple TV). Su ritmo es lento y algún que otro capítulo me arrancó el bostezo cuando no me lanzó directamente en brazos de Morfeo, pero su planteamiento es brutal, lo más original que he visto en tiempo. Vince Gilligan, eres un genio y tu nueva criatura, a punto de cerrar 2025, estaba destinada a coronar mi top anual.

Sin embargo, en el tiempo de descuento, me dio por chequear «The Studio» (Apple TV) y lo que voy a escribir a continuación te parecerá una chorrada, pero demuestra lo que ha llegado a gustarme. Seth Rogen ha hecho la serie que yo haría. Si yo tuviese medios y talento, haría «The Studio«. Esa hilarante radiografía de la industria productora de pelis -ese estudio hace pelis (movies) y no cine (films)-, es, en conjunto y de largo, mi show favorito del año, pero es que ese último capítulo, con el desenlace del desmadre provocado por el «buffet estilo viejo Hollywood«, es, posiblemente, el mejor capítulo que haya visto jamás. O, al menos, con el que me he reído más.
