Lo fácil sería asociar a la trayectoria vital de David Roach con la mala fortuna -esa «Mysery Loves Company» a la que cantaban en el descomunal «Sixes, Sevens & Nines» (1991)-.
Junkyard, a pesar de contar con el respaldo de Geffen y generar algo de ruído, nunca terminaron de encajar en la escena hard 80s. Eran una banda respetada, Axl y Steve Earle vestían sus camisetas, y se ganaron el no siempre deseado status de banda de culto, pero David y compañía no hicieron toda la pasta que merecían.


Y seguramente esa inseguridad financiera hizo que los 90s no fueran buenos tiempos para David. Recuerdo leer que por esa época recibió una paliza durísima por parte de un gang angelino. Uno de sus miembros, a modo de rito iniciático, debía escoger una víctima al azar, y nuestro hombre, que supongo volvía a casa de currar, fue el elegido.
Con el cambio de siglo, en buena parte gracias a la labor de nuestro Juan Cacheda, quien les sacó del dique seco para traerlos al Serie Z jerezano de 2003 (todos lo que estuvimos allí guardamos un recuerdo imborrable), Junkyard iniciaron una segunda vida. Ahí quedan ese centenar de shows -16 de ellos en nuestro país, de los que pude presenciar 4- y un par de LPs estupendos -«High Water» (2017) y «Old Habits Die Hard» (2019)- en los últimos 20 años.

Probablemente para ellos este second coming supuso un hobby más que otra cosa -ahí queda esa intentona de David de subastar su legendario chaleco en 2021 por sus problemas financieros y la posterior campaña de Ron Young de Little Caesar para evitarlo; no sé cómo termino la cosa-, pero apostaría a que Roach fue feliz cada vez que lograba sacar a sus compañeros de casa.
Finalmente, a los 60 años, la salud de David Roach ha dicho basta.
Una trayectoria accidentada, sí, pero seamos de los que vemos el vaso medio lleno. Te reto a encontrar a un rockero que tenga malas palabras sobre Junkard en general o David en particular. Pocas bandas han generado tanto consenso y pocos frontmen han sido tan queridos y respetados por una enorme minoría.

Chequea las redes: centenares de fans y compañeros de profesión lamentan su pérdida. Más importante todavía, son incontables los posts de rock n’ rollers posando orgullosos con Roach cuando se lo encontraban aquí o allí. Una foto con alguien tan cool como David Roach era un pequeño tesoro.
Y, desde luego, eso no lo logra un perdedor. Descansa en paz, campeón.

OscarFS también tiene algo que decir:
David Roach. Junkyard. RIP 🖤➕💔 Si existiera una definición oficial de fromtman para el Sleazy Rock, sin dudad el la hubiera definido con actitud desafiante, entrega contrastada, así como una imagen descuidada pero impactante. En su segunda oportunidad para ofrecernos su valía, tuvimos la suerte de conocerlo, y compartir su cercanía. Su chaleco de parches debería exponerse en el Rock n Roll Hall of Fame. 💔➕🖤 That’s life, In Hollywood!
La última vez que pisé la sala KGB fue en 2008, y en concreto un viernes de mayo para el concierto de Junkyard.
En esa gira se mantenía el nucleo clásico de la banda y sonaron a rayos. No por ellos, si no por un equipo de sonido horrible de una sala en decadencia.
La banda y Roach demostraron una actitud brutal, y tiraron de tablas delante de un público que por aquel entonces estaba carente de pegada Sleazy. Imagino que esa situación no era nueva para ellos, acostumbrados a tocar en bares de LA.
Por cierto, esa noche abrieron una banda local que empezaba su carrera, 77. Junkyard no dudaron en hacer subir a su cantante para interpretar «Whole Lotta Rosie» en el bis.
Y para completar homenaje, los links a tres posts del viejo blog: un par de crónicas de shows catalanes y un recuerdo a Borracho, el combo que David montó en los 90s con otros ilustres como Gilby Clarke y Jo Dog y Bam de Dogs d’Amour.
https://sammyplaysdirty.blogspot.com/2009/09/lost-hard-albums-bonus-borracho-demo.html
https://sammyplaysdirty.blogspot.com/2009/11/junkyard-barcelona-05-11-09-sala-apolo.html
https://sammyplaysdirty.blogspot.com/2015/10/dan-baird-homemade-sin-junkyard-10-10.html