Bastión de los Pescadores, Castillo de Buda, Parlamento, Plaza de los Héroes, los Zapatos a la orilla del Danubio, Termas Balneario Széchenyi … si te encuentras en Budapest, ya has cumplido con los must turísticos de la capital húngara y no sabes que hacer con ese par de horas tontas, tienes una cita con el Flippermúzeum.
En su laberíntico sótano, más que un museo -que también, pues esos cachivaches son 100% cultura popular-, encontrarás un salón recreativo como el de tu barrio, el que cerró en 1995, pero en tamaño XXL y con centenares de pinballs -su especialidad, desde reliquias de los años 40 hasta novedades recientes- y multitud de arcades clásicos -Street Fighter, Mortal Kombat, Space Invaders, Super Mario, Tetris y compañía-.

La gracia está, además de en la variedad, en su concepto de tarifa plana. Por los 5.500 florines de la entrada, unos 15€ al cambio, puedes jugar todas las partidas que te apetezca. Hasta que, como fue mi caso, agarres algo parecido a una tendinitis en ambos dedos índice.
A continuación, unas instantáneas de las máquinas que me hicieron más tilín:









joder que pasada. No se si iré alguna vez a Budapest pero si voy fijo que me paso por allí.
Me flipan los flippers
Gus, independientemente del Flippermúzeum, Budapest bien vale una visita de finde largo. ¡Gracias por el comentario!