Cuenta la leyenda que Richie Kotzen fue expulsado de Poison en 1993 cuando Rikki Rocket, batería, descubrió que su prometida (Deanna Eve Lindstrom) se estaba acostando con el sustituto de C.C. DeVille.
Qué coño, no es una leyenda. Es la pura realidad reconocida por todas las partes implicadas. Aunque lo que hizo estuvo muy feo, en defensa de Richie hay que decir que se terminó casando con Deanna y tuvieron una hija, August Eve. Al menos no fue un capricho pasajero.

Cuenta Bret Michaels que, en realidad, Kotzen nunca encajó en la banda, ni en lo musical -curioso que diga eso, pues su influencia en «Native Tongue», el disco bluesy de Poison es enorme- ni en la actitud.
Mientras que, durante las giras, Bret, Rikki y Bobby salían cada día de juerga, Richie prefería retirarse a sus aposentos. Visto lo que se desveló poco más tarde, no se retiraba sólo.

Tras la patada en el trasero, un Kotzen de todavía ¡23 años! se centró en crear uno de los discos más alucinantes de los 90s, «Mother Head’s Family Reunion» (1994).
Todavía recuerdo el impacto que me causó el clip del tema título cuando lo vi, supongo, en un «Headbanger’s Ball».
El look de fucker de Kotzen -ya sabes que a mí la música me entra por los ojos-, su increíble voz, ese sonido emparentado con los Crowes de «The Southern Harmony…» pero que al mismo estaba empapadísimo en soul y funk, ¡oh, mama!
«Mother Head’s Family Reunion» contiene otros temas de sabroso hard rock negroide donde James Brown se funde en un abrazo con Jimi Hendrix y Glenn Hughes, caso de la inaugural «Socialite», la suprema «Natural Thing», la engorilante «A Love Divine», «Testify» y su imbatible estribillo o la speedica «Cover Me». Tremendas todas ellas.
Sin embargo, en contraposición, un racimo de medios tiempos y baladas de corte soul pueblan el disco.
Preciosas composiciones rebosantes de feeling como «Where Did Our Love Go», «Soul To Soul», «Used» o «A Woman & A Man» donde el timbre rasgado de Richie y la calidez de su guitarra sencillamente enamoran.
Es fácil imaginarse a nuestro hombre camelándose a Deanne mostrándole bocetos de las canciones mientras su prometido se emborrachaba en el strip-club más cercano.
Por ponerle una pega a «Mother Head’s Family Reunion», aunque sea menor, diré que la versión del clásico «Reach Out I’ll Be There» de The Four Tops me parece excesivamente larga y pirotécnica.

Si te paras a pensar, la trayectoria de Richie Kotzen en sus 35 años de carrera es para quitarse el sombrero.
Además de sus innumerables discos en solitario -confieso que no he escuchado ninguno a parte de «MHFR»-, ahí quedan sus trabajos con combos tan relevantes como Poison, Mr.Big, Winery Dogs o su reciente alianza con Adrian Smith de Maiden.
Richie no debe pasar hambre, pero llleva estampada en la frente la etiqueta «infravalorado».