La segunda temporada de «El Pacificador» («The Peacemaker») ha llegado a nuestras pantallas y la mejor noticia es que todo sigue igual.
Dialogos chuscos e hilarantes -impagable lo del pajarismo y la pokegramática-, desnudos gratuitos con orgía incluida, violencia exagerada a go go … seguimos en casa.

Y, por supuesto, su gran punto fuerte se mantiene: una BSO basada exclusivamente en el hair metal. Pelis y series con sintonía rockera hay muchas, ¿pero hair metalera? ¡Sólo «El Pacificador» tiene lo que hay que tener!
OK, en la intro, la que rompió moldes al son de Wig Wam en la primera tanda de episodios, han reemplazado a los noruegos por una banda que no crepa su cabellera, pero que es igualmente querida por estos lares: Foxy Shazam.
Pero vamos, que en los 3 primeros episodios campan a sus anchas canciones de Cruel Intentions, Hardcore Superstar, Sister Sin, Ammotrack (sí, si me preguntas, demasiado neo-glam escandinavo para mi gusto), D’Molls o ¡Silvertide! Muy bonito escuchar «Blue Jeans» en esa escena de pelea de bar.
Por cierto, ¿alguien en la sala está viendo «Alien Earth»? Aunque en los capítulos 3 y 4 han bajado las revoluciones, no está nada mal. Esos cierres con Black Sabbath, Tool, Metallica y Jane’s Addiction engorilan a cualquier ciudadano de bien.