La marcha de la oficina de uno de los nuestros, merecía un sentido homenaje de la mano de nuestros redactores.
Txema Herrero
Mi primer pensamiento al enterarme del fallecimiento de Ozzy es que desgraciadamente nunca le vi en directo, la ocasión más probable fue cuando tocó en la antigua Zeleste con Love/Hate como teloneros, debía ser la gira de Ozzmosis, pero el bolo coincidía con el fin de semana de las vacaciones de semana santa y al final no fue posible acudir. Las buenas críticas de amigos que si fueron aún me pusieron los dientes más largos.
Curiosamente a un siendo más contemporáneo de Ozzy que Sabbath por edad, me metí primero en los discos de su banda madre y no indagué en los discos de Ozzy hasta algo más tarde, tampoco soy muy original en ese sentido siendo mi disco favorito » Blizzard of Ozzy», aunque me gustan todos sus discos de los 80s y 90s.En fin otro mito que parecía indestructible, como Lemny, que se nos va como cantaba Bon Scott » Hell ain’t a bad place to be».
Sammy Tylerose
Partamos de la base de que, por una cuestión generacional, no viví el boom del inicio de su carrera en solitario ni, claro está, su etapa previa en Sabbath. Cuando me inicié en serio en esto del RN’R, podemos fecharlo en 1991, Ozzy ya era un vaca sagrada a la que, aún siendo consciente de su importancia capital, no presté demasiada atención. Pero sí puedo contarte dos o tres chorradas con el Madman como nexo de unión.
En la piscina de la UE Horta, donde yo pasaba los veranos, frecuentaba un tío muy salado llamado Soto. El chaval, que contaría con en esas con unos 16 tacos, 3 más que yo, se presentaba en el club al inicio de la temporada estival con unas greñas fantásticas. Un servidor, un quiero y no puedo capilar por culpa de la intolerancia paterna –cuando vuelva esta tarde de trabajar y no te hayas cortado el pelo, prepárate-, tenía una envidia sanísima. Sin embargo, para mi chasco, al cabo de pocos días el tipo se rapaba con el argumento de «estar fresquito«. El caso es que (el) Soto, con melenas o sin, escuchaba mierda de la buena con su walkman. Un día, sacó la cinta, me la mostró con orgullo y dijo «Ozzy, este es el puto amo«. Yo, que vivía en «Use Your Illusion I & II» no tenía tiempo ni pelas para otra cosa, pero me quedé con el nombre.
La siguiente batallita tiene un contexto muy sobado, pero es que es verdad. La programación de «Los 40 principales» de Canal +, emisión de mediodía, era la polla. A mediados de los 90s, toda una generación disfrutó -o al menos se acostumbró- almorzando mientras veía los clips de The Black Crowes, Pantera, Alice in Chains, Aerosmith o Soundgarden. También echaban morralla a lo Ace of Base, claro, pero cada día caía algo aprovechable. Y un día a la semana tocaba «USA 40» y ya sabemos la canela fina que triunfaba en USA en esa época. Una sobremesa cualquiera estrenaron el video de «Perry Mason», uno de los semi-hits noventeros de Ozzy, y flipé. Como fan del personaje interpretado por Raymond Burr y rockero de pro, aquella fusión de universos me pareció la monda. Como solía pasar con los clips que molaban, recuerdo comentar la jugada en clase esa misma tarde.
Tú, lector experimentado, habrás visto a Ozzy Osborne en múltiples ocasiones, con y sin Sabbath, y en plena forma. Yo también puedo presumir de haberle visto encima de las tablas. Las dos ediciones consecutivas del Azkena donde actuó nuestro homenajeado. La primera vez era uno de los grandes nombres del cartel, la segunda un apaño ante la espantá de Black Sabbath. No puedo diferenciar ambos shows, pues vinieron a ser lo mismo: un repertorio legendario con un sonido espectacular -Gus G. era quien calzaba las botas de Zakk Wylde durante el divorcio temporal-, un Madman más que correcto a la voz y una actitud escénica, digamos, diferente. Sobre un punto del escenario, supongo que marcado con una X de tiza, daba un pasito adelante, otro atrás, otro a la derecha y otro a la izquierda, inmerso en una coreografía infinita. Genio y figura.
Le Punk.O
Dante conoce a Ozzy. 1991, en una segunda razzia en la colección de discos de un amigo cae en mis manos Bark At The Moon (1983) y con él entré en el universo de Ozzy: ese riff inicial de Jake E. Lee es pura dinamita, cada nota escupida quedó cincelada en mi cerebro de adolescente. Semilla sembrada, en 1993 con motivo de la excursión de final de curso de 3ero de BUP asaltamos las tiendas Virgin Megatore de Paris haciéndome con el Black Sabbath y ahí cambió el juego. Recuerdo tener haber escuchado Heaven & Hell y comprar el Live Evil pero ese Black Sabbath abrió una puerta a otros géneros que ya no abandonaría.
Nunca vi en directo a Ozzy ni a Black Sabbath, por motivos diversos ni fui a la gira
de reunión cuando sacaron 13 y aunque en un inicio se me pasó por la cabeza
intentar comprar una entrada para el Back to the Beggining nunca fue una opción
real. Pero no importa, Ozzy trasciende a eso, es una figura familiar, un icono (ya
leyenda) al que he seguido en solitario desde el Diary of a Madman (1981) hasta
No more Tears(1991), volviendo con el Patient Number 9 en 2022.
Ozzy, el Madman, el Príncipe de las Tinieblas, el pope del Metal, el icono pop, el
excesivo, el rock star, un tipo genial y vulnerable, demiurgo de una identidad
musical, de tribu, ha muerto. Me enorgullece que mi hijo de 8 años pueda responder a la pregunta de quién es Ozzy y se alborote cuando suena Paranoid, que sepa que en Birmigham no solo existe un equipo de fútbol si no que 4 tipos allá crearon un género.
Dicen que la auténtica muerte es el olvido y, si es así, Ozzy será eterno.
OscarFS
Cuando era un teenager, y de eso hace casi cuarenta años, en mi casa no se escuchaban los Black Sabbath de Ozzy. Mi hermano, ocho años mayor que yo, era un gran fan de Dio y, por lo tanto, sus Sabbath eran otros, al igual que la carrera del pequeño cantante en solitario.
Como contrapunto, también era un gran fan de la carrera en solitario de Ozzy, simplemente porque aquello representaba otro sonido, con temas que tendían hacia un concepto más americano, sobre todo por el empuje que le daban las bandas que seleccionaba el Madman.
Pues bien, todo esto me lleva a The Ultimate Sin (1986), mi álbum favorito de Ozzy. Puede que no sea el mejor, pero sí el que, por un efecto temporal y personal, me acercó a su carrera. Curiosamente, no fue por el disco en formato vinilo, sino por el video de larga duración The Ultimate Ozzy (1986), el cual poseía en una copia pirateada del videoclub del barrio y que llegué a ver en infinidad de ocasiones.
Un Ozzy pasado de kilos y envuelto en batas de telas brillantes no se acercaba mucho a lo que conocemos como el Príncipe de las Tinieblas, pero ese es mi Ozzy.
Ozzy Barcelona 1992.

Y tocaba el turno del rey de las tinieblas, Ozzy, con Zakk, Randy y Mike. Presentaban el disco “No more Tears” (para mi gusto su último gran disco). Nos encontramos con un Ozzy hiperactivo: no paro de saltar, gritar, tirarse cubos de agua y hasta nos enseño el culo!. El repertorio se baso en sus grandes éxitos, dando bastante cancha a temas de su último disco del momento. “No more Tears”, “Desire”, “Mama I,m coming Home” junto a “Shot in the Dark”, “Bark at the Moon”, etc… y las clásicas versiones Sabbath, claro. No faltaron los solos de guitarra de Zakk Wylde y de batería de Randy Castillo, que grande!!! La intensidad del publico fue máxima y el calor de la sala espectacular. De los shows que he visto de Ozzy, este es sin duda mi favorito y la sensación de momento histórico te inundaba ese día.
Andreu From Sabadell
El príncipe de las tinieblas nos ha dejado para siempre y seguro que allá donde este se estará descojonando por haber cumplido un sueño de muchos artistas. Morir con las botas puestas y encima de un escenario, porque eso significó su homenaje en su Birminghan natal.

Como su discografía es muy amplia, y haciendo un poco de memoria, creo que mi primer acercamiento a Ozzy, fue con el “Sabbath Bloody Sabbath” ( 1973). Mediados de los 80 en la que las cintas TDK generaban trapicheo , un colega me pasó una K7 en la que en una cara estaba el comentado disco de Sabbath y en la otra el «Bristish Steel». Tremenda combinación.
De la época de Ozzy en solitario, dejando los trabajos con Randy Rhoads, “Bark At The Moon” ha sido el que llegué a escuchar mas veces. A parte del tema “Bark At The Moon” parte de culpa fue el tema “Forever», del que he descubierto en una reciente revisión que tambien se llama «Centre Of Eternity” con esos teclados iniciales y unos coros pegadizos y donde descubrimos a un enorme guitarrista en la figura de Jake E Lee
Si nos centramos en los conciertos, dos veces tuve la oportunidad de verlo en directo y la verdad es que no fueron conciertos para el recuerdo. Una en el Palau dels Esports de Barcelona, con la gira del “No Rest For The Wicked”. No me impactó demasiado su actuación. Y la segunda en el Rock Fest del 2018, en la que también se me hizo un poco aburrido y donde Zack Wylde nos dio un tanto la vara con sus solos de guitarras. Eso no es óbice, para loar la trayectoria de un gran musico. D.E.P.
Buen post.
Muchos tenemos pequeñas anécdotas relacionadas con el Madmam. Brevemente serían:
En mi caso llegué a tener un perro llamado Ozzy, una especie de labrador, loco y bonachón como él. Durante años creí que Diary of a Madman fue su primer disco en solitario, puesto que llegó a mis manos primero. Ya con 15 añitos, tengo 51, me compré los primeros seis vinilos de BS, a cual más encandilador. Luego seguí con Ozzy en solitario, sus primeros 4 o 5 discos magistrales. En el instituto , en clase de religión hicimos una grabación que emulaba un programa de radio con entrevistas, etc… da igual el tema del programa, pero en los minutos musicales metí el Paranoid, y así fue como conseguí que 40 niños escucharan al unísono ese temazo! Jajajaj, larga vida al MADMAN. nunca morirá porque nunca lo olvidaremos!!
Geniales tus anecdotas…. gracias por compartirlas 🙂
Me he dejado una anécdota, para mi curiosa, a Ozzy solo lo he visto 3 veces, pero ha sido en tres ciudades distintas. Zaragoza, en un Montsers of Rock diría que se llamaba así. En Vitoria en el segundo de los Azkenas seguidos (Ozzy and friends, con Geezer) y en el Rockfest de Bcn. Siempre bien!
Solo imaginarme que estuve a esto de ver a Black Sabbath en aquel azkena, justo antes de la enfemedad de Iommy que lo canceló todo se me mojan las bragas…
Gracias por compartir tus anecdotas del gran Ozzy 🙂