Transcurridas 3 semanas desde la efeméride, ya está a aquí nuestro imperdible post de Sant Jordi. ¿Ha valido la pena la espera o estamos ante una prueba de nuestra decadencia? Pasen y lean:
Oscar FS
El Drugstore – Abel Cuevas (2026)

Definición oficial: El Drugstore es un mapa personal de la cultura pop. Estamos ante una colección de textos breves donde Abel Cuevas mezcla recomendaciones, memoria, obsesiones y pensamiento cultural con espíritu de fanzine.
Por qué lo he elegido: Se trata de una recopilación de capítulos procedentes de su newsletter personal, pensados para leerse sin un orden concreto. En ellos se mezclan reflexiones personales, recomendaciones espontáneas y escenas cotidianas.
Es un libro perfecto para leer en el metro, durante viajes —ya sea en avión o tren— o incluso en casa, en el sofá, mientras escuchas un vinilo con una cerveza fría. Además, funciona como una fuente constante de estímulos que invita a investigar, descubrir y profundizar en nuevas referencias culturales.
Almost Grown: A New York Memoir – Jesse Malin (2026)

Definición oficial: Almost Grown es la crónica vital de Jesse Malin. Se trata de un relato honesto sobre crecer en Nueva York, encontrar la identidad en el punk y sobrevivir a los golpes —dentro y fuera del escenario—.
Por qué lo he elegido: Jesse Malin es un auténtico referente, un luchador que ha firmado discos muy importantes para mí. He tenido la oportunidad de disfrutarlo en directo en varias ocasiones e incluso de intercambiar breves conversaciones con él tras algunos conciertos. Recuerdo especialmente su último show en Badalona, donde me comentó cuánto le gustaba mi baseball jacket y me preguntó dónde podía conseguir una similar. Por todo ello, profundizar en su historia supone un valor añadido personal.
Y si Billy Joe Armstrong (Green Day) afirma: “New York City is the center of the universe, and there is no New York City without Jesse Malin”, por algo será.
Le Pun K.O. – «Aquest serà el nostre pou» (Marc Artigau)

Este Sant Jordi tenía una lista infinita de libros que quería comprar y que, una vez en los puestos, desapareció por las ganas de encontrar algo que me llamara la atención. No pasó. Con la sensación de que había menos libros que nunca, fui a la librería de confianza, confiando en encontrar algo interesante. El librero con el que siempre hablo un rato (unos 60 años, camisa abierta, melena, colgantes y anillos que denotan herencia hard rocker) no estaba. Mal presagio
Después de dar vueltas y más vueltas me llamó la atención Brutalismos, enciclopedia de músicas secretas y vandalismo pop vol. I. (Ed. La Felguera). No lo compré. ¿Por qué? Pues porque se me acumulan los libros de música y no les estoy dando salida. Tan fácil y tan absurdo como eso y, en vez de ese título, me compré Aquest serà el nostre pou (Marc Artigau. Ed. Empúries). El título promete, la temática oscura también y al autor lo tenía presente, pero nunca había leído nada suyo (a excepción de escuchar algún relato en un programa de deportes…).
Ayer lo empecé y con cada línea me arrepiento de no haber comprado el Brutalismos. Cuando lo termine os comentaré qué tal, pero de momento…
Las ganas de leer en catalán y a escritores catalanes, más el hecho de que haya ganado el premio Rodoreda 2026 (aunque eso me daba un poco de reparo desde el principio), me llevaron a elegirlo. El instinto tiene que mandar, siempre. ¡Rock on, fuckers!
Andreu from Sabadell – «Mascarell, con elle» (Jordi Sierra i Fabra)

Este año realmente no he estado muy inspirado en la compra de un libro para Sant Jordi. No me he molestado demasiado en explorar que títulos podrían ser los best seller de la temporada. Y, casi a última hora, me he vuelto ha decidir por un clásico que siempre cae por estas fechas: una nueva aventura de mi inspector favorito, Miquel Mascarell.
Obra de la mente de Jordi Sierra i Fabra, «Mascarell, con elle» es un relato que nos sitúa a nuestro inspector en 1964, ya con 80 años. Una visita inesperada nos devuelve a la época en la que estuvo confinado como preso republicano en la construcción del Valle de los Caídos y donde tendrá que resolver un nuevo caso de asesinato.
Txema – «Objetos Perdidos» (Carlos Zanón)

Cuando llega Sant Jordi y me preguntan ¿qué libro quieres? , la respuesta es ¿ha sacado libro Kiko Amat o Carlos Zanón? . El año pasado le tocó a Kiko, y éste Carlos ha publicado «Objetos Perdidos». Pendiente de leer, según la reseña ha escrito otra historia de personajes al límite. En este caso, Álex, un abogado que trabaja para un mafioso local y con el telón de fondo de dos muertes internacionales (verídicas) que ocurrieron en la capital catalana recientemente.
MetalNerd – MOTÖRHEAD IN & OUT (Lucas Fox)

Mi mujer se emperró en regalarme un libro (aunque, en realidad, el desembolso lo realicé yo, y dudo mucho que regrese siquiera un céntimo), así que no me quedó otra que escoger entre los varios que había en aquel momento en la librería de cerca de casa.
No sé si meterme entre pecho y espalda lo que tiene que contar Lucas Fox (escudero temporal de Lemmy durante el primer año de vida del cabezón a motor) a lo largo de 500 páginas, pues dudo si me va a mantener despierto o me va a matar de aburrimiento, pero recordé que un prescriptor de cierta confianza alabó la obra en cuestión en redes sociales, y aquí me tienen. Todavía no le he hincado el diente, así que poco puedo decir más allá de que el tamaño de la letra resulta perfectamente compatible con mi presbicia galopante. No es poca cosa.
Sammy Tylerose
«Yo Siendo Yo» (Hans Laguna)

Creo que Hans es mi único amigo que escribe libros, así que qué menos que pasar por caja cada vez que publica uno.
Tras el exitazo de «Hey! Julio Iglesias y la Conquista de América» -todavía es requerido para dar su opinión en medios estatales cuando se destapa un nuevo escándalo sobre el cantante-, llega «Yo Siendo Yo».
¿Un texto autobiográfico? Nahhh, su subtítulo da más pistas: «El teatro de la autenticidad en las estrellas del pop». A lo largo de 135 páginas que se leen en un suspiro, Hans reflexiona y diserta sobre la etiqueta «for real» que acompaña a las divas de nuestro tiempo.
Si años ha las astros del entretenimiento eran seres intocables e innacesibles rodeadas de un halo de misterio, hoy en día se han reconvertido en seres independientes, vulnerables y cercanos (Miley, Taylor, Charlie, Billie y compañía) que escriben sus propias canciones sobre neuras y traumas personales, y que te les cantan a tí, su amigo/a en la distancia.
Parafraseando a Mourinho, ¿teatro del bueno? En «Yo Siendo Yo» tienes la respuesta.
«Objetos Perdidos» (Carlos Zanón)

Carlos no es colega, pero tras años leyéndole, tanto novelas como columnas de opinión en prensa, como si lo fuera. Servidor, todo se pega, para Sant Jordi también tiene parcela reservada para la dupla Amat-Zanón.
Tras ventilarme «Objetos Perdidos» en un par de días -puedes seguir leyendo Txema, desactiva la alerta spoilers-, situaría a su nueva obra por detrás de cumbres como «No Llames a Casa» y «Yo Fui Johnny Thunders», a la altura de «Taxi» y por encima de «Marley estaba Muerto». Un notable, vamos.