Empezamos el mes de Febrero con un cartel mas que apetitoso para todos aquellos amantes de sonidos hardrockeros y de habilidades guitarreras, a cargo de Kris Barras, Adrian Smith y Richie Kotzen.
Con una puntualidad británica, Kris Barras se presentaba ante el ya numeroso público congregado en la Sala Apolo, que no llegó a poner el cartel de «Sold Out». No es que lo tenga muy controlado, pero sabia que Kris Barras es un tipo de tintes blueseros, pero lo que nos ofrece ahora son temas más de AltRock que derivan en momentos a ramalazos de Nu Metal, con guitarras estridentes y un sonido de bajo atronador. No en balde el bajista que acompaña a Kriss Barras es un autentico crack y dio un autentico recital de como tocar un bajo de 6 cuerdas.
Se centró en presentar temas de su último trabajo «Halo Effect» que siguen esa onda más alternativa y con los que no conecte demasiado al estilo de «Unbreakable». Recuperó de trabajos anteriores como «Hail Mary» de onda más hardrockera bluesera que me entraron mejor.
Smith & Kotzen, vaya binomio, cada uno con un estilo propio, Adrian más clásico y Richie es más técnico y habilidoso, nos visitaban por primera vez, si bien ambos ya han pisado escenarios de la peninsula en visitas anteriores, ya como Iron Maiden o Winery Dogs por ejemplo.
Y nos traian debajo el brazo, su segundo trabajo «Black Light / White Noise» del que sonaron temas como «Life Unchained», «Black Light» o «Outlaw» sin dejar temas de su anterior trabajo como «Scars», «Taking My Chances» o «Running». Realmente no tenia controlado a Adrian Smith como vocalista pero se defiende relativamente bien, si bien Kotzen esta más acostumbrado a esta faceta de vocalista.
Como guitarrista es más virtuoso Richie, pero Adrian no se achica y aporta ese toque más clásico. Final con dos temas de trabajos individuales. Empezó Kotzen con un tema un tanto más tranquilo como «You Can’t Save Me» para dejar el protagonismo a Adrian en un tema que volvió locos a la mayoria de los allí reunidos, como fue «Wasted Years», con el estribillo cantado por todos nosotros. Brillante epílogo a un buen concierto de hard rock a cargo de dos tipos que disfrutaron y que hicieron disfrutar al público asistente.