Por un momento me sentí como uno de los raros que iba al concierto de John Boy tal y como cantaba Love of Lesbian. Aunque yo no recitaba los versos de Turnstile.
Para mí fue como un experimento, todo y que su último disco “GLOW ON” no me desagrada, tampoco es mi disco favorito ya que no soy muy fan del Hardcore, la verdad sea dicha, pero decidí asistir al concierto gracias a la insistencia de mi mejor amigo.
Voy a hacer spoiler y empezaré por el final.
A la salida del Razzmatazz lo cierto es que nuestras caras eran dos polos opuestos, uno con la mayor de las sonrisas y una felicidad que yo no entendía, y luego la de un servidor, quién aún estaba digeriendo lo que acababa de ver.
Lo cierto es que le he dado muchas vueltas a esa noche.
El concierto me supo a poco, apenas 55 minutos estuvieron encima en el escenario, pero lo más insólito, a mí parecer, eran las largas pausas que hacían entre canción y canción, la verdad que fue algo que me descoloco por completo.
Y eso que el ambiente en el Razzmatazz era increíble, con la sala a reventar, hicieron SOLD OUT en apenas un par de horas nada más poner las entradas a la venta, y con muchísima gente quedándose con las ganas de poder verlos.
Pero no me preguntéis el motivo, a mí no me engancharon, y eso que creo que fui unos de los pocos bichos raros que estaba en la sala, más que nada porque la gente disfrutó de lo lindo.
Posiblemente yo no entendí ni entiendo su show en directo y todo forma parte de su espectáculo perfectamente estudiado y preparado.
Lo cierto es que, aunque no sean santo de mi devoción, he de reconocer que es este formato de directos les ha dado muy buenos resultados, solamente hace falta ver la cantidad de fans que tienen alrededor del mundo y como hablan de TURNSTILE sus seguidores.
Lo que si me gustaría y espero, es que en breve publiquen más música, el GLOW ON ya ha cumplido 3 años, y puedan explotarlo, como mínimo igual y sigan moviendo a tanta gente.
Eso sí, si vuelven a Barcelona yo no estaré entre el público esta vez.
Foto de Clara Orozco