A veces -mentalmente- no entras en un concierto. Estás allí en cuerpo presente, pero, por H o por B, no conectas con lo que sucede en el escenario, te sientes ajeno y te jode. La banda lo está haciendo muy bien, no es culpa de ellos, eres tú. Seguro que te ha pasado.
Me gustaría escribir una crónica estándar describiendo las virtudes del show barcelonés de Morgan de hace un par de sábados. Me fastidia, pues Nina, Paco y compañía son unos favoritos desde hace casi una década, e iba a esa cita con muchas ganas, pero no puede ser.
¿Factores? Uno de ellos, que bebí demasiado en la previa y durante el concierto. Un par de cervezas minutos antes de empezar el show son un buen calentamiento, 3 jarras de medio litro y un chupito de Jägermeister es demasiado. Yo que sé, quedamos demasiado pronto, celebraba mi cumpleaños y me dejé llevar. En Razz seguí bebiendo, por lo que mi capacidad de atención y concentración todavía se mermaron más. Y cuanto más privas, más necesidad imperiosa de mear tienes, así que me ausenté en varios inicios y finales de canción.
Por otra parte, acudí al recital con 10 amigos/as y entramos a la sala con la hora justa, lo que nos relegó a un lateral de Razz, pegados a la barra. Otras veces no pasa, pero en esta ocasión el volumen, desde esa posición, no era precisamente 11. Le faltaba chicha. Y la visibilidad no es que fuera del todo mala, pero tuvimos a Nina de espaldas prácticamente todo el minutaje lo que, al menos para mí, supuso un handicap.
Tengo un gran recuerdo de la apertura con una cristalina «Planet Earth», todavía no sé -o sí, supongo que por los factores que he apuntado antes- con «Blue Eyes» inicié el proceso de desconexión y no volví al concierto hasta «Radio». Entre medio, 8 canciones, algunas de ellas tan apreciadas y rotundas como «Alone» o «River», pero es lo que hay.
Cuando llegó el turno de «Radio» estaba más borracho que cuando entré, pero serían las ganas de escuchar en directo el tema que contiene mis 45 segundos favoritos de su carrera, las que, milagrosamente, me centraron hasta el final del show. Tampoco sabría describirte con exactitud lo que sucedió con «A Kind of Love», «Thank You», «Volver», «Home», «Sargento de Hierro» y «Another Road», pero tengo el pálpito de que sí, que durante esa media hora final hubo comunión y me lo pasé bien.
Morgan y un servidor nos debemos una.