Están los conciertos a los que vas por inercia o por fidelidad a una banda -cada vez más numerosos, ¿verdad, pollavieja?- y que si te llegas a perder, tampoco pasaría nada; y luego están los que te hacen especial ilusión, los que todavía te provocan cosquillas en la barriga, los que si te los pierdes, te jode.
¿Un ejemplo personal de los primeros cercano en el tiempo? Gluecifer el próximo marzo. ¿Uno de los segundos? El de Wednesday la semana pasada.
«Bleeds», su disco de 2025, segunda plaza en mi top 2025, me volvió loco al instante y este último otoño lo pinché sin cesar. Por poder, te podría tararear de cabo a rabo al menos la mitad de sus canciones. Así que el anuncio de la manga hispana de su gira de presentación fue un notición para un servidor. Compré la entrada con tres meses de antelación -menos mal, ¡pues toda su gira europea ha sido sold out!- y me los pasé fantaseando sobre cómo iban a sonar esos temas en directo.

En mi fantasía, estaba en primera fila a tres palmos de Karly Hartzman, así que me autoexigí máxima puntualidad para que se hiciera realidad. Traspasé puertas de La Nau -se exige un cambio de ubicación del puesto de merch, no pueden colocarlo en el angosto pasillo que da salida a la calle, con la consiguiente retención- a las 20:00h, justo cuando Bleary Eyed, teloneros, iniciaban su actuación, y aquello ya estaba muy lleno.
Afortunadamente, el sold out no estaba formado por gruñones señores más anchos que altos -el target habitual de mis conciertos- y los ¿alternakids? foráneos de 25 a 35 años que conformaban el grueso del público me dejaron acceder sin problemas a la posición soñada.
Si me preguntas por Bleary Eyed, te diré que demostraron buenas maneras con su shoegaze grungie, pero los noté todavía verdes a nivel escénico y compositivo, y abusones de los sonido pregrabados. He leído muy buenas críticas de su show, así que ya sabes, cuestión de gustos.

Wednesday, entre EPs y largas duraciones, cuentan con seis trabajos de estudio y yo, salvo media escucha esporádica a su penúltimo y antepenúltimo disco, sólo había pinchado «Bleeds», así que corría riesgo de caer en fuera de juego. Sin embargo, ahí también tuve suerte. Conscientes de la relevancia de su obra magna hasta la fecha, interpretaron 11 de sus 12 cortes, por lo que pude cascarme un karaoke a gusto.
Uno de los puntos fuertes de los de Asheville, North Carolina en general, y de «Bleeds» en particular, es su versatilidad estilística. Y ese factor diferencial quedó patentísimo en su show barcelonés.
Wednesday dominan con maestría el rock alternativo 90s ruidista y desaliñado, tal como demostraron en ese six pack inicial que comprendió desde «Reality TV Argument Bleeds» hasta «Candy Breath», para acto seguido, mutar con toda naturalidad, sin ápice de impostura, en una actualización millenial de los The Flying Burrito Brothers durante media docena de temas, con un único hiatus intercalado en forma de «Pick Up That Knife», en cuyo final la caballería loca sale en estampida.

En serio, su faceta de banda luminosa de rodeo es igual de convincente que sus retratos de la América de amargura, opiáceos y tatuajes low cost.
Antes de atacar «Eldelberry Wine», posiblemente la canción más bonita de 2025, objeto de envidia de Sierra Ferrell, Karly nos avisó: aprovechad para completar el singalong, que a partir de aquí llegan las bangers.
Dicho y echo. A las anfetamínicas «Bitter Everyday» y «Townies», highlights de «Bleeds» dotados de guapísimos clips, bien secundadas por los pogos del respetable, les siguieron los 8 minutos de desquicie de «Bull Believer» y el cierre con la tormenta perfecta hardcore llamada «Wasp», donde nuestra wonder woman exprimió al máximo su garganta.
Aunque, claro está, ms. Hartzman, pura empatía y especialmente feliz esa noche por la presencia de su hermana y de su prima entre el público, es la dueña de la función, mención de honor para Xandi Chelmis, cuya steel pedal guitar es una caja mágica de la que extrae todo tipo de trucos sónicos. Esencial como arquitecto del sonido Wednesday, tanto en su cara country y como en su lado noise. Sobre la ausencia de MJ Lenderman, sería interesante ver como se las gasta en directo el mediático nuevo rey de las raíces indie, pero Spyder, su reemplazo, calza estupendamente sus botas.
Parafraseando a Karly, a partir de ahora cada noche será Miércoles.
